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FÓRMULAS MÁGICAS PARA LA CRISIS

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Se precisa una visión ilusionante de una renovada sociedad que afronte con coraje y determinación los problemas que se plantean, desde las posible pandemias a la proliferación de armas nucleares y las consecuencias del cambio climático.

Otra vez Davos. Un año más, la élite mundial acude a la obligada cita del Foro Económico Mundial para tomarle el pulso a la maltrecha economía internacional. 2500 líderes se reúnen en este pueblo hundido bajo la nieve en el valle de los Grisones en busca del tiempo perdido y todos, empresarios, científicos y políticos se hacen la mismap regunta: ¿Seguimos en la crisis? Y es que algunos se creen que nos encontramosy a en la senda del crecimiento, como anuncian con júbilo no pocos economistas, medios de comunicación y naturalmente instancias gubemamemales. Claro, el FM Ia caba de pronosticar para este año un fuerte crecimiento de la economía mundial en tomo al 3 % y ciertamente, hoy, un año después del hundimiento de Lehman Brothers la situación es bien diferente, ya no nos encontramos al borde del precipicio financiero.
Evidentemente, hay síntomas de recuperación sotrenible. Con lo cual hay motivos para la esperanza. Sin embargo, alerta el fundador del Foro, el profesor ginebrino de origen alemán, Klaus Schwab, el momento es delicado y preocupa observar un cierto ambiente de autocomplacencia que se adueña de las sociedades occidentales. Según Schwab esta crisis económica y financiera ha demostrado palpablemente la dimensión del cambio de ~,la globalización de las oportunidades,, a una,, globalización de los problemas~.

Este dramático viraje demuestra la transformación de un mundo fuertemente interrelacionado, más vulnerable y sometido a complejas y cambiantes dependencias. Se van apagando las voces que reclamaban profundas y urgentes reformas que embriden la actividad de los mercados financieros. Además, la s medidas polttico-financieras para mitigar las dolorosas consecuencias de las turbulencias económicas han acrecentado el temor de una nueva burbuja financiera. El desembolso de fondos públicos nunca visto en tiempos de paz ha llevado a un endeudamiento preocupante de los Estados y lastrará nuestras economías durante toda una década.

En resumidas cuentas: el hundimiento global de la demanda, los cambios demográficos y tecnológicos, así como los excedentes de capacidad en muchos sectores cuestionan la incipiente y por ahora frágil recuperación económica. Es decir, sin entrar en la hermenéutica de la crisis, en el meollo de la cuestión, difícilmente lograremos la recuperación y con ella el crecimiento sostenible. El lema algo altisonante del Foro de Davos, ,,Improve the State of the World. Rethink, redesign, rebuild,,, tiene muchoq ue ver con la necesidadp erentoña de diseñar un nuevo sistema de valores, de reconstrucción de nuestras sociedades para encarar el siglo XXI y sí, para salir con fuerza de la crisis.

Se impone una nueva mentalidad, otros valores que faciliten una reforma profunda de las actuales estructuras e instituciones. Es menester una mayor participación de la sociedad civil, una más estrecha colaboración a todos los niveles, no sólo gubernamentales y la inclusión automática en un diálogo permanente de la siguiente generación. Y se precisa una visión ilusionante de una renovada sociedad que afronte con coraje y determinación los muchos problemas que se plantean, desde las posibles pandemiasa la proliferación de armas nucleares y las consecuencias del cambio climático. Todo esto no será posible sin una nueva moralidad, como demanda el insigne y admirado jurista Antonio Garrigues Walker. Davos no puede aportar fórmulas mágicas. Puede ser lugar de encuentro e inspiración; una correa transmisora de ideas, también de optimismo.

Y dicho esto, ¿ante qué escenario nos encontramos? ¿Qué modelo aplicar para salir antes de la recesión? ¿Conviene seguir abogando por la intervención estatal como antídoto contra la crisis? El profesor FredmundM alik, de la Universidad de San Gallen, advierte que mientras no cambiemos la cibernética del sistema, las medidas polltico-financieras no surtirán efecto. Pensar que el dinero y más dinero lo m-regla todo es un craso error. Naturalmente que las medidas estatales y la intervención decidida y concertada de los bancos centrales han sido imprescindibles para evitar lo peor, conseguir la reparación del sistema financiero y su buen funcionamiento. ¿Lo han sido también los programas coyunturales, la borrachera de ayudas billonarias de los Estados? Hoy se sabe que de un billón de dólares en ayudas del Gobierno norteamericano, sólo el diez por ciento llega a la economía real, el resto se evaporiza en los entresijos de las organizaciones estatales. Es decir, si no cambiamos el actual sistema de dirección, renovamos nuestras estructuras mentales que datan del siglo pasado, en definitiva, si no le damosu n fuerte golpe al timón, lo único que haremos a un coste muy elevado es ganar tiempo, no mucho. Lo dice sin tapujos uno de los economistasm ásp restigiosos, el profesor de Harvard, Robert J. Barro, y denuncia la irresponsabilidad de los programas coyunturales. Barro, un especialista en la teoría del crecimiento económico y fervoroso discípulo imaginario de R/cardo, pide una decidida reducción de los impuestos para crear un crecimiento sostenido y con ello ocupación. Según su fórmula, el multiplicador de gasto público tiene un efecto sobre el PIB de sólo el 0,6, lo que significa que por cada dólar gastado el producto interior broto sube sólo 60 céntimos.

Sin embargo, una reducción de los impuestos estimula la economiay el multiplicador fiscal aporta un factor del 1,5 al crecimiento del PIB. Por consiguiente, sentencia Barro, los gobiernos que por motivos electorales se sacan de la chistera un programa coyuntural tras otro, están realmente retrasando la recuperación. Y añade Barro: ,,una buena política financia la reducción de impuestos durante un período de recesión con la reducción del gasto en tiempos de bonanza, para evitar el endeudamiento del Estado y una carga excesiva del ciudadano,,. Y si no, véase el modelo helvético, todo un ejemplo de cómo gobernar la crisis sin un mayor endeudamiento del Estado, sin una mayor carga fiscal del ciudadano y de las empresas del pats. A pesar de la fuertemente zarandeada UBS y de la presión internacional sobre su plaza financiera, Suiza, anfitriona del Foro de Davos, saldrá fortalecida de esta crisis mundial.
Actualizado ( Martes, 02 de Febrero de 2010 09:38 )  

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